16 de febrero de 2011

Té con vista

Lo que me encanta del departamento de mi tío es que tiene ventanales completos (del piso hasta el techo), sin balcón. Seguro se preguntarán ¿por qué? Bueno, pues por que no hay nada tan relajante como tomar una taza de té de pie frente al ventanal y así ver la gente seis pisos mas abajo transitar con o sin rumbo, a pie o en auto, en patines o patineta, acompañados o solos. Tal vez imaginarles una historia y mientras el cálido té te llena de recuerdos divagar en tu mente. Simplemente satisfactorio.

Necesito urgentemente eso. De verdad. Me duele todo el cuerpo (karma, no debí de haber matado esas langostas).




Post Data: Todas las fotos que utilizo en este blog las saco directamente de Google Images, no me pertenecen ni tienen ninguna relación directa conmigo

15 de febrero de 2011

¡En una caja, vivas y con muchas puntas asesinas!

Ayer, en el día de San Valentín (o día mundial del consumismo extremo)(o según mi tío "día de San Calentín"), mas o menos a la una da la mañana después de haber trabajado toda la noche al jefe de cocina no se le ocurre nada más que poner a cocer langostas. Bueno, como ya saben, las langostas se cocinan vivas (por triste que suene; a mi favor puedo decir que odio tener que hacerlo). El problema es que si tiras la langosta sin amarrar va a salpicar agua hirviendo por todas partes dulce venganza supongo) entonces hay que amarrarlas y aquí es cundo la cosa se vuelve una batalla campal.

La langosta tiene la coraza mas desgraciada de todas. Puntas super afiladas por todas partes. Claro, hay técnicas para agarrarlas pero aun así terminé con las manos destrozadas. Para empeorarlo todo el compañero que me tocó fue el clásico rudo falso (que teme a los ratones pero no a los fantasmas y sale corriendo al ver las langostas vivas) así que a fin de cuentas tuve que amarrar las langostas yo, sin antes ellas llevarse algo de mi (lo tengo merecido supongo).



12 de febrero de 2011

Lesionado

Que decepción, a dos semanas de haberme comprado mi longboard (video), después de tantos meses de espera, me lastimo el tobillo y quedo inhabilitado para patinar. ¡Lo mas frustrante es que no me lo lesioné patinando! Inclusive me duele cuando camino, lo cual lo hace aun mas frustrante.

Ahora me quedan pocos días para terminar de sanar para finalmente poder patinar de nuevo. Hasta entonces tendré que aguantarme las ganas.


10 de febrero de 2011

15 minutos

Ese es el tiempo que tarde este internet para cargar una página... ¡lo odio! por eso no he escrito, me desespero antes de que pueda escribir. Lo bueno es que ahora estoy en otro computador.

Bueno, podría decirse últimamente me han despertado de maneras poco comunes como tirarme directo en la cabeza de esas botellas metálicas llenas de agua (click aquí para referencia). Pero hoy, hoy fue mas extremo. Todo comenzó con un ruido como si alguien se hubiese caído sin oponer resistencia alguna. Yo ya bien despierto a regañadientes por haber perdido el sueño (a la una de la tarde, parece ser que duermo mucho) cuando de pronto se comenzó a sacudir toda mi pieza. Caían cosas al suelo como mi celular y el control de la tele y sin pensarlo dos veces salté de la cama, me puse el pantalón. En realidad no me había terminado de poner el pantalón cuando dejó de temblar así que me relajé.

En ese momento pensé:
"¿Como va a ser un temblor o terremoto? seguro movieron la cama y como es una casa vieja eso hizo que se moviera mi pieza que está alado" (En realidad solo pensé "Movieron la cama" pero les querían dar una explicación, no me odien por eso.) pero al ir a la pieza de al lado no había nadie.

"Así que si había sido un temblor" pensé... acto seguido bajé a desayunar y ver un documental de Hendrix.

Post Data: Mi tío confesó que si me tiró la botella





15 de enero de 2011

Tri-Entrada

¡Genial! Hoy de verdad que tengo que escribir...

Empezaré con lo que me pasó hoy. Venía andando en el metro-tren camino a la casa de mis abuelos (que lástima que ya no existan los trenes de verdad) cuando de pronto dos personas se paran y sacan un acordeón y un oboe. Acto seguido se ponen a tocar música judía (la verdad es que no me puedo acordar de el nombre exacto de la música pero especificaron que era música judía). La verdad fue una experiencia muy buena; leer un buen libro mientras pasas por lugares geniales en el metro-tren y escuchas buena música en vivo. Pero todo se arruinó cuando se fueron los músicos ambulantes y algún reggaetonero seguramente pensó "oye, si ellos pudieron tocar música en vivo ¿por qué yo no puedo poner reggaeton en mi celular a todo lo que da?". Y si, lo hizo... Arruinó el resto de hora de viaje que me quedaba.



Ok, segunda historia... o mas bien fragmento.

"De adulta, he reconocido con frecuencia ese legado tan peculiar que el tiempo otorga al viajero: el anhelo de ver un lugar por segunda vez, de encontrar de manera deliberada aquello con lo que nos topamos en alguna ocasión anterior, para volver a capturar la sensación del descubrimiento. A veces, buscamos de nuevo un lugar que ni siquiera es notable en sí mismo. Lo buscamos porque lo recordamos, así de sencillo. Si lo encontramos, todo es diferente, por supuesto. La puerta tallada a mano sigue en su sitio, pero es mucho más pequeña. Hace un día nublado en lugar de glorioso. Es primavera en vez de otoño. Estamos solos y no con tres amigos. O todavía peor, estamos con tres amigos en lugar de solos."

-Elisabeth Kostova, La Historiadora


Y para cerrar la entrada los dejo con mi último relato. El otro día salí a comer con parte de mi familia. Eramos 18 para ser exacto, lo cual equivale un par de horas de tormento para cualquier mesero. Al darme cuenta del desorden que estábamos causando (en especial los mas pequeños) me dio un no se que en el no se donde (diría que en la moral) entonces fui a ayudar a la pobre mesera que nos atendía. Como estábamos sentados en el segundo piso había que subir las pisas, schops de cerveza, etcétera. Yo lo hice por que una vez fui mesero y en realidad mesas como la mía son como una pesadilla. Bueno el caso es que la ayudé a subir y bajar cosas, además de mantener el orden en la mesa simplemente por ayudar. En el transcurso de subir y bajar cosas hablábamos y me cayó bastante bien (aclaro que era mucho mayor que yo y que no me la quería ligar, ya muchos me han dicho que lo hice por eso, lo cual no es cierto).

Tiempo después ya que habíamos terminado de comer y que el desorden bajó siento que tocan la espalda. Era la mesera y llevaba un delicioso tiramisú en la mano, si, para mi, en agradecimiento a la ayuda. De verdad es de los mejores detalles o símbolo de afecto que me han dado, yo no esperaba nada a cambio mas que una sonrisa. Eso lo volvió el mejor tiramisú que he comido. Y en serio que se lo mega agradezco.